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Decoración Japonesa

La gran ola de Kanagawa

La gran ola de Kanagawa

Si te gusta el arte japonés, con toda seguridad has oído hablar de una de las obras más famosas del país del Sol Naciente. Se trata de la gran ola de Kanagawa, un grabado con una historia fascinante y que refleja perfectamente algunos de los conceptos tradicionales de Japón, tanto de sus costumbres como de su cultura. Un cuadro lleno de fuerza donde las líneas curvas y rectas se combinan con tal maestría que convirtió a su autor en uno de los artistas más destacados del período Edo, época a la que pertenece la obra original.

Cuadros de la gran ola de Kanagawa





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Pósters de la gran ola de Kanagawa

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Puzzles de la gran ola de Kanagawa

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Artículos de la gran ola de Kanagawa

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Historia de la ola de Kanagawa

No hay más que mirar alguna de las copias que se pueden encontrar para identificar claramente esta ola japonesa. Incluso se ha reproducido en otras obras de arte, así como en todo tipo de objetos cuyo tema central es el agua o las escenas japonesas.




la ola de Kanagawa

La gran ola de Kanagawa original es en realidad un grabado en madera, una técnica conocida como ukiyo-e y que tiene su origen en China. Forma parte de una colección de 36 grabados, con el Monte Fuji como eje central. De hecho, la obra completa se llama las 36 vistas del monte Fuji. La más conocida es esta, en la que el volcán cede protagonismo a la gigantesca masa de agua, temible y hermosa a partes iguales.

A diferencia de lo que se puede pensar, el cuadro ola de Kanagawa original no era un trabajo de gran tamaño. En realidad estaba grabado en un tablero de madera de unos 25 centímetros por alrededor de 40 de ancho, el tamaño de todas las planchas que se usan para hacer ukiyo-e.

El autor, Katsushika Hokusai, fue un artista autodidacta que recibió también formación de uno de los grande maestros de la época, aunque se dejó influir bastante por artistas de todo tipo, incluyendo a algunos occidentales.

Katsushika Hokusai y la gran ola de Kanagawa

A pesar de su gran talento y de convertirse en un artista de renombre décadas antes, Hokusai publicó algunos manga y dio clases de dibujo para atraer nuevos alumnos y ganarse la vida. Cerca de la edad de 70 años fue cuando se publicó la colección de grabados en los que se encuentra la ola japonesa más famosa de todos los tiempos. Su éxito fue tal que a la colección original le fueron añadidas otras 10 obras, todas realizadas por el artista.




Katsushika HokusaPor desgracia, su estudio artístico sufrió un incendio y la mayor parte de sus trabajos ardieron con él. La ola de Hokusai también se perdió, convirtiendo esta en una pieza a medio camino entre el arte y la leyenda. Todas las obras que se conservan hoy en día son simples réplicas, algunas de las cuales han sido versionadas.

La ola cuadro

El cuadro de la gran ola de Kanagawa, que se puede encontrar en muchos sitios, tiene algunos elementos de la cultura popular de Japón. Por ejemplo el Monte Fuji, que es todo un símbolo para los habitantes de las islas que forman el país, que a pesar de no ser el protagonista en esta ocasión no deja de aportar fuerza al cuadro.

Otro de los elementos que no pasa desapercibido es el hecho de que hay tres barcas que se pueden ver en el lado derecho del cuadro de la gran ola. En cada uno de los barcos hay diez personas, aunque en uno de ellos no se puede apreciar este número porque una ola más pequeña cubre la mayor parte. Sin embargo, se puede determinar fácilmente al ver las otras dos. Las barcas reflejan una escena cotidiana, la pesca del atún en primavera, tarea de la que se encargaban ocho personas para llegar lo más deprisa posible al puerto y vender las piezas capturadas en el mercado, donde los comerciantes podían llegar a pagar por uno de estos primeros pescados la mitad del sueldo que cobrara un trabajador.




El-cuadro-de-la-gran-ola-de-KanagawaEstos tres son los elementos principales de la gran ola de Kanagawa original. Con respecto a los barcos, es interesante el hecho de que, contrario a lo que se puede pensar, no huyen de la ola tratando de salvarse, sino que se acercan a ella intentando superarla para continuar con la pesca. ¿Cómo se puede llegar a esta conclusión? Por el modo en el que se lee e interpreta el idioma japonés, que a diferencia de otros es de derecha a izquierda. Teniendo esto en cuenta, debemos mirar el cuadro en este sentido para leer la historia tal y como es. Un grupo de valientes pescadores que se esfuerzan por luchar contra los elementos para ganarse la vida. En cada una de las barcas ocho remeros combaten contra la furia del mar, mientras otros dos se mantienen sentados en el casco, posiblemente dando instrucciones.

El detalle de los barcos es bastante significativo por varios motivos. Uno de ellos es que gracias al conocimiento que se tiene del tamaño de las barcas de pesca tradicionales de la época, se puede calcular lo que mide la gran ola de Kanagawa. Y los cálculos indican que se trata de una ola de más de 10 metros de altura, sin duda una imponente demostración de fuerza natural. La ola se cierra en forma de espuma que parece tener garras, como si estuviera a punto de tragarse a los aguerridos pescadores. Además, forma una espiral perfecta desde el centro del cuadro hacia el exterior, motivo por el cual muchos pintores se obsesionaron con la escena, ya que la simetría que tiene es asombrosa.

Un cuarto elemento destaca en el cuadro la gran ola de Kanagawa. Se trata de la descripción de este y la firma de su autor, situados en la parte superior izquierda. En un marco con el fondo destacado, se indica el nombre completo del cuadro, que incluye la serie a la que pertenece. Fuera de este el artista firma la obra, además de indicar que Hokusai, su nombre real, era cambiado por el de Litsu. En realidad, el artista cambio decenas de veces su nombre.

Este cuadro es la versión definitiva de un trabajo que le llevó años realizar, como demuestra el hecho de que antes de que se publicara este grabado aparecieran dos dibujos con una temática parecida, mostrando una ola imponente que se alza durante una tormenta.

La-ola-cuadro

Pasado el tiempo, muchos artistas hicieron su propia versión del cuadro. Algunos de ellos lo incluyeron como parte de una obra más grande, mientras que otros versionaron la gran ola y la trasladaron a una nueva época. Por ejemplo, hay variantes en las que se puede ver la ola coronando el lienzo, tras la cual se observa el Monte Fuji y un moderno tren bala, otro de los símbolos actuales de Japón, pero que en la época original no existía.

A pesar de todo, el lienzo la gran ola de Kanagawa original es la obra más buscada. Tanto por su gran belleza como por su significado para el mundo oriental, se pueden encontrar lienzos de este tipo con relativa facilidad. Aquí mismo puedes adquirir el cuadro japones ola más famoso del mundo en diferentes tamaños y modalidades, todas ellas manteniendo la esencia que le dio su autor cuando lo grabó.

La importancia del color en la gran ola

El azul de Prusia, muy presente en el mar que ocupa la parte principal del cuadro al igual que ocurre con otros grabados de Hokusai en algunas de sus colecciones, resalta junto al blanco de la espuma y las líneas de las demás olas. Además, los naranjas del cielo y el Fuji nevado llenan la imagen de una belleza incomparable. Una sensación que muy pocas obras han logrado, según afirman quienes han estudiado el cuadro o simplemente se detienen a admirar algunas de sus copias. Se nota que el color se ha combinado con maestría, como un pedazo de película del que se ha sacado la imagen más impactante para congelar el momento.



color-en-la-gran-olaLa gran ola y su relación con el ying y el yang

Si nos fijamos bien en la zona que ocupa el mar y la que no, podemos ver que el cuadro es muy parecido al símbolo del ying y el yang, un concepto muy oriental que habla del bien y el mal, o del todo y la nada. En este caso, el todo lo ocupa la gran ola mientras que el resto es un trozo de espacio vacío, muy presente en conceptos como el Zen o el feng shui.

Otro de los elementos que demuestran que esta idea era una de las que perseguía el artista es que, si se reduce el cuadro a solo dos formas, llenando con un solo color la parte de la ola y dejando el resto vacío, si le damos la vuelta podemos ver que la imagen es prácticamente idéntica. Como ocurre con el ying y el yang. Una curiosidad que explica el porqué de ese halo místico que tiene el cuadro.

La gran ola de Kanagawa como influencia en el arte occidental

Cuando el arte japonés llegó a occidente, la gran ola de Kanagawa no tardó en convertirse en una de las más influyentes entre determinados artistas. Pintores como Monet, Renoir o van Gogh, así como músicos y escritores, se inspiraron en las olas japonesas, y sobre todo en la ola Hokusai más famosa, para realizar algunos de sus trabajos. Muchos de ellos tenían en su estudio o en su vivienda ejemplares de la gran ola.

Hoy, tanto coleccionistas privados como grandes museos tienen en su catálogo una copia de la ola. De hecho, algunos de estos cuadros que se exponen tenían dueños particulares, que los donaron para que todo el mundo contemplara su belleza. Algunas de las copias que se conservan proceden de la plancha original, e incluso se puede analizar el tiempo en el que se estamparon debido al desgaste que tienen algunas de ellas, que denota que se usaron bastantes veces para replicar la primera gran ola.

La ola como símbolo de la “cultura pop”

Con la expansión de la denominada cultura pop, la gran ola se convirtió en un símbolo con el que todo el mundo quería contar. De hecho, es una obra de dominio público debido a la importancia que ha tenido y sigue teniendo hoy en día, por lo que es posible encontrar la ola, completa o en parte, en un sinfín de objetos. Algunas marcas relacionadas con el mar incorporan la gran ola de Kanagawa en su logotipo. También se ha utilizado en pósteres de películas, anuncios y hasta videojuegos.

Los colores de este fascinante cuadro encajaron a la perfección con los que usaron artistas como Andy Warhol, para muchos el padre de este movimiento artístico que evidentemente se dejó influir a su vez por obras como esta.

Además, el arte oriental ha influido mucho en la cultura occidental desde hace décadas. Muchos pintores y otros artistas han querido hacer su propia interpretación de esta forma de ver el mundo, a veces de un modo más divino y otras reflejando escenas de la vida cotidiana. La ola de Kanagawa es una mezcla entre ambos conceptos, en los que las fuerzas de la naturaleza, divinas según el concepto de diversas corrientes de oriente, se funden con la actividad normal de un grupo de humildes pescadores, conscientes de que su vida depende hasta cierto grado de elementos que ellos no controlan.

La ola de Hokusai en la decoración

La gran ola de Kanagawa es todo un símbolo para los amantes de la decoración en todas sus formas. Tanto los aficionados a la decoración oriental más pura, con el Zen o el Feng Shui como corrientes más representativas, como aquellas personas que prefieren una decoración más vanguardista, pasando por los estilos New Age o incluso el diseño futurista, la ola japonesa más famosa del mundo tiene cabida en ellos. No solo en forma de cuadro o como lámina decorativa, también se pueden encontrar otros objetos inspirados en la obra de Hokusai.

Un cuadro de la gran ola encaja perfectamente en una decoración marinera, pues al fin y al cabo es este el entorno en el que se dibuja la historia. También en la temática deportiva, sobre todo para decorar un cuarto surfista donde las olas son la razón de ser de este deporte. Incluso algunas marcas relacionadas se han valido de interpretaciones de la gran ola para crear sus logotipos. Por ello, no es extraño encontrarse con olas parecidas en tablas de surf, mobiliario y un sinfín de objetos decorados.




La-ola-de-Hokusai

Si te gusta decorar con estilo original y un toque vintage, esta ola sin duda debe ocupar un lugar privilegiado en tu espacio. Puedes elegir entre la tradicional, con el tamaño original, o cuadros más grandes que ocuparán una parte importante de la pared. Incluso puedes atreverte a pintar una completamente, dejándote llevar por los trazos de esta ola. Todo dependerá de tu tiempo, paciencia y habilidad.

Una de las ventajas que tiene este tipo de arte es que se fusiona con mucha facilidad en multitud de estilos. Por ello, no importa si se trata de una decoración más o menos sobria, ya que la gran ola de Kanagawa es tan espectacular o sobria como haga falta. Es un claro ejemplo de lo mucho que se puede conseguir con algo de estilo atemporal.

Puzzle la gran ola de Kanagawa

El puzzle de la gran ola merece una mención especial por varios motivos. El primero es que se ajusta a las dimensiones del cuadro original, por lo que es una forma de recrear hasta cierto punto el lienzo de su autor. Como si se tratase de recuperar de las cenizas que acabaron con el taller esta joya del arte. Se puede encontrar con facilidad, y mantiene la fuerza de esta estampa una vez que se ha terminado de componer. Este puzzle es de gran calidad, como se merece un cuadro de esta fama. Los amantes de la decoración y los juegos de mesa encontrarán en él una buena cantidad de horas de diversión, ya que al predominar los tonos azules y anaranjados, así como por el tamaño de sus piezas, hará falta tiempo y paciencia para dar por terminado el proyecto. Una forma original y elegante de divertirse y decorar a la vez. Cuando se hayan unido todas las piezas de la gran ola puzzle, se puede enmarcar y colgar como si se tratase del cuadro. O volver a separar y empezar de nuevo, si tu afición por los puzzles es más grande que el gusto por la decoración.

Artículos de la gran ola de Kanagawa

Y si te gusta la gran ola, te alegrará saber que hay una interesante cantidad de artículos inspirados en ella. Desde alfombrillas para el ratón hasta prendas de vestir, el número de regalos originales que se pueden conseguir con esta estampa como tema principal es prácticamente ilimitado. Una forma muy original de trasladar el arte a la vida cotidiana, manteniendo siempre el respeto por esta obra y disfrutando de la belleza del arte oriental, tan importante en el período Edo. Y es que la gran ola de Kanagawa es todo un símbolo del arte japonés tradicional.